portadaNos sorpréndimos muchísimo con esta información, tanto que queremos compartirla contigo, checa este blog realizado por el sitio iMujer: 

Un tema súper comentado en la actualidad, es la diferencia de salarios que existe entre la mujer y el hombre en la mayoría de países del mundo.

Hoy queremos hablarte sobre él...

Es probable que no se ahonde mucho en este tema porque lamentablemente sigue incorporado de forma muy "natural" en nuestra cultura, por lo que a muchas mujeres les cuesta notarlo y reconocerlo. No obstante, nos sigue afectando a todas.

Esta temática no tan tratada es la relativa al trabajo que las mujeres realizamos sin un salario a cambio, es decir, las tareas de la casa como limpiar, cocinar y cuidar de los niños. A este respecto, se estima que cada mujer le dedica 4 horas de su día, mientras que el hombre solo le dedica 2 horas.

La Fundación Bill & Melinda Gates, brindó esta información, misma en la que catalogó a este problema como ''pobreza de tiempo''. Esta se agudiza en países subdesarrollados como la India, donde se estima que las mujeres pasan 6 horas realizando esta forma de trabajo ''no paga''.

En los países desarrollados, los números se equilibran un poco más, pero todavía no existe un solo país en todo el mundo en el que los hombres les dediquen a las tareas cotidianas la misma cantidad de tiempo que las mujeres.

¿Cómo incide esto en nuestras vidas?

Esto no solo afecta nuestro bienestar, sino que nos debilita para rendir al máximo en trabajos fuera del hogar.

Son tareas que históricamente las realizó la mujer, porque sociedades machistas anteriores asumían que así debía ser, pero estamos en pleno siglo XXI y esto ocurre con más frecuencia de la que crees, porque son tareas que ''alguien'' tiene que hacer, no se hacen por sí solas.

Es lo que los economistas denominan costo de oportunidad, sacrificar una actividad por otra. En los peores y más preocupantes casos, las mujeres en África deben optar por tener agua o hacer sus deberes.

Melinda Gates afirma que concebir el trabajo en casa como "trabajo" todavía es un concepto en el que debemos trabajar (¡vaya redundancia!), ya que aún no se ha consolidado del todo en los hogares.

La mejor manera de hacerlo es empezando por nosotras mismas, teniendo en cuenta ese ''trabajo no pago'' por el que sacrificamos al menos 4 horas de nuestro día. Así que hablemos con nuestras parejas y compartamos las tareas, porque al fin y al cabo el hogar es de los dos, los hijos son de los dos, y la comida la disfrutan los dos o la cantidad de personas que vivan bajo ese techo.

Suena lógico, ¿no lo crees? Pues es hora de ponerlo en práctica y defender nuestros derechos como mujeres y como personas.