portadaYa sea por el trabajo, la familia, la casa, o cualquier otra responsabilidad que las mujeres suelen asumir por terceros, usualmente tienden a tener muy por aquello de estar siempre dispuestas y ser generosas con nuestro tiempo.

Ahora esa generosidad la tenemos que ir dosificando para aplicarla hacia nosotras. ¿Y cómo hacerlo? Aunque no se logra de la noche a la mañana, es necesario comenzar a hacer cambios en los  hábitos y en la manera de gestionar nuestro día a día, esto con el fin de encontrar tiempo para leer ese libro o darnos ese capricho que llevamos tanto tiempo deseando.

1. HORARIO DE TRABAJO

Será dificil, pero tendrás que ser dura contigo misma. Incluso, si eres de las que piensa que los clientes y los hijos mandan, por lo menos un día a la semana deberás dejar fuera de juego tu despertador. Ya sea dejando para mañana lo que hayas podido hacer la noche antes, o bien aplazando tareas para otros días en los que tengas menos actividades.

Tip indispensable: Escucha tu biorritmo. Y utiliza tu agenda de tareas para tu propio beneficio. El día que estés más inspirada haz las tareas de mayor concentración y el día que tengas que salir fuera, concentra las reuniones o los recados en esa misma jornada. Y no dejes que tus clientes te llamen los fines de semana o en tu tiempo de descanso.

2. ASAMBLEAS EN FAMILIA

Sabemos que tú puedes con todo, sin embargo, no debes cargarte con las responsabilidades de toda la familia. Si tienes niños pequeños, o vives en pareja, divide las tareas domésticas y reparte. Y ten siempre presente que no debes ser tan espléndida, recuerda que el que reparte “¡se queda con la mejor parte!”. Si por el contrario, tus hijos son mayores, reúne a toda la familia y  asigna responsabilidades y objetivos semanales. 

3. LA CITA IMPORTANTE

Márcate dos horas a la semana, como mínimo, para dedicártelo a ti y solo a ti. Bien para hacer lo que más te gusta, o bien para ampliar tu formación. Si estás bien contigo misma, también se lo podrás hacer llegar a los demás. Tu familia, colaboradores y clientes agradecerán que sigas siendo la misma mujer alegre y activa de siempre.

Si aun así no puedes dejar de ser tan generosa con tu tiempo para con los demás, hazles ver que el tiempo que les dedicas o inviertes en sus responsabilidades tiene no solo un valor moral, sino económico. Es decir, si otra persona tuviera que encargarse de ello, sí o sí tendrían que invertir dinero, ¡esto siempre funciona! Al final, todo tiene su precio y vas a tener que empezar a reclamar el tuyo, por lo menos moralmente, ahora que estás a tiempo.

Fuente: theshedcoworking.com